viernes, 23 de julio de 2010

Amigos que cocinan. Manolo.

En los 80. Parece que no pasa el tiempo; ni por él ni por sus calderetas.

Hablar de Manolo es echar la vista atrás y recordar los mejores tiempos vividos con mi familia alrededor de una mesa en un restaurante;  ha alimentado a cuatro generaciones, desde mis abuelos hasta mi hijo, y eso es algo que no olvidaremos nunca, y espero que él tampoco.
Llegó a Mallorca casi a la par que yo lo hice, allá por el año 1973, nunca le pregunté porqué ni en que circunstancias, no me suelo entrometer en la vida privada de nadie, pero seguro que su historia anterior a la mallorquina es también interesante. Gallego de naturaleza, actitud y tradición; después de casi cuarenta años en Mallorca no ha perdido ni un ápice de su acento, filosofía vital y buen hacer gastronómico de su tierra natal y, tan solo por eso, merece un monumento en estas tierras mallorquinas donde casi todo se ha perdido y donde casi nadie sabe ya comer ni cocinar.
Rápido, reflexivo, inteligente, como buen tiburón sabe como tratar a cada cliente, como buen gallego tiene una cara para cada uno de ellos; "Manolo, he is so charming!!!" comentaban el otro día unos clientes ingleses. ¿Encantador Manolo? Que se lo pregunten a mi padre que, la mayoría de veces se hablan a gritos, con monosílabos y solo para negociar el precio de un vino o de las gambas.
Conoce el negocio a la perfección, los productos de la zona no tienen secretos para él. Sabe el punto de cocción de cada pescado o carne y, lo más importante, adivina el que quiere el cliente. Su éxito es simple: lo mejor a el mejor precio. Sabores básicos, caseros, simples; productos frescos, de temporada, cercanos. Para Manolo cada servicio es una batalla que nunca da por ganada, sabe que algo siempre se puede torcer, cada minuto cuenta, cada camarero es vital, en cocina no hay descanso, pero el cliente ni lo nota. Como en nuestro ciclo diario vital todo comienza cuando sale el sol y acaba a una hora incierta en la que la gran mayoría de nosotros descansa, siempre lo mismo, siempre tan diferente. Manolo descansa cuando ha recogido sus naves, cuando ha ganado la batalla y casi todos sus clientes permanecen extasiados por la comida o en estado de gracia por la bebida, entonces se sienta en tu mesa y se fuma un cigarrito hablando de lo mal que va todo, de lo poco que vende y de que este año sera el último... gallego hasta la muerte.
Nuestra relación comenzó a principios de los setenta, la casualidad y los dioses quisieron que su primer destino fuera un establecimiento vecino a casa de mis abuelos: el ya mítico "Hostal Bahía" del Puerto de Pollensa. Allí aprendió todo lo que necesitaba para triunfar como mesonero. Pronto entabló amistad con mi abuelo, padres y tíos que, desde ese instante, le siguieron como fieles apóstoles allá donde el iba. El Club Náutico y sus famosas calderetas y pescados, La Bolera y sus paellas ("Un día sacamos mas de 250 en un servicio de tres horas" nos comentaba hace poco), el Bar Kati, tristemente extinguido y cenit de su carrera, su mayor diversión y la nuestra, El Pozo, su primera gran aventura empresarial y por ultimo Na Ruixa (o Casa Manolo como nos gusta llamarlo a nosotros), el que dice será su último destino y donde quizás obrará sus últimos milagros antes de desaparecer para luego resucitar en algún sitio tranquilo de su Pontevedra natal.
En la memoria siempre nos quedaran esas mañanas en el Bar Kati donde, a ritmo de mejillones y sangría, pasaban largas horas mis padres con sus amigos y nosotros, los chavales, contentos en la playa a nuestras anchas, sabiendo que no comeríamos antes de las cuatro de la tarde. Esas calderetas de langosta cuando nos lo permitía el bolsillo, y cuando no, esas cenas de "picada y pa amb oli" que tanto le enfurecían por ocupar una mesa de catorce pero nos servía con perfección y dedicación, el último cumpleaños que celebró mi abuelo, la comida de antes de mi boda, el bautizo de mi hijo, tantas veladas y celebraciones que sería aburrido enumerarlas.
En el recuerdo queda la perfección de la materia prima, la exquisitez de la cocción, su simpatía, buen hacer y profesionalidad, la cercanía y familiaridad con la que nos sentamos en su casa y nos trata como en si estuviéramos en la nuestra.
Espero que mi hijo tenga mas tiempo de disfrutarlo; por ahora sólo come croquetas y merluza a la romana si se las pone Manolo. Intuyo que algún día tendremos que ir en peregrinación hacia Pontevedra a que nos de de comer y convencerle para que se quede unos añitos más en el Puerto de Pollensa y siga dando autenticidad y profesionalidad a un sitio que, habiendo perdido casi todo el glamour que tenía, sigue conservando alguno de sus estandartes como él.
Alguien debería nombrar "Mesonero Real del Puerto" a Manolo a ver si así le engañamos (algo muy difícil de hacer a un gallego) y se jubila aquí.

Restaurante Na Ruixa. Casa Manolo.
Carretera de Formentor esquina con calle Méndez Núñez.
Port de Pollença.
TEL: 971 866 655.

viernes, 2 de julio de 2010

Gazpacho.

Es tiempo de tomar esta gran sopa fría y hay que aprovecharlo.
Ir a casa de nuestros vecinos, probar el suyo, compararlo con el nuestro, pedir la receta; repetir lo mismo en casa de algún familiar o amigo, en algún restaurante,... será como el cuento de nunca acabar. ¿Cuantas recetas de Gazpacho pueden existir? ¿En cuantas proporciones diferentes se pueden añadir los ingredientes para llegar a resultados igual de exquisitos?
Personalmente he visto de todo. Desde restaurantes que le añaden tomate de bote o zumo de tomate industrial hasta  amas de casa que me han contado lo delicioso que es añadir un poco de mayonesa (no lo recomiendo).
En fin, lo fundamental son los tomates que utilicemos. Ayer fui al mercado y compré varios kilos tipo pera pequeños, muy maduros y me ha salido un gazpacho delicioso. Lo he hecho al estilo tradicional, sin extravagancias. Tomate, pimiento verde (italiano y blanco), pimiento rojo, cebolla, pepino, agua, sal, aceite y vinagre. Sin pan ni ajo para que no sea pesado. "Un poco espeso" ha criticado mi mujer, pero se lo ha tomado sin rechistar. Soy partidario de triturarlo bien (no con Thermomix sino con mi flamante IberGroumet que es mucho más castiza) y luego pasarlo por el chino para eliminar las molestas pielecillas de los vegetales.
Los mallorquines nunca hemos sido muy devotos de esta sopa. Fue quizás gracias al comienzo del turismo masivo, allá por los sesenta, y a la incorporación de los trabajadores andaluces a los hoteles que se comenzó a popularizar (algo bueno que ha traído el turismo) y a ser un plato estrella en todo restaurante veraniego que se precie. Ahora estamos viviendo un boom total del gazpacho ayudado por la industria alimentaria que ha conseguido un producto de buen sabor, a buen precio y cómodo para el consumidor y, sin entrar mucho en los detalles de la pérdida de vitaminas que sufren las verduras empleadas debido a los procesoso de congelación o pasteurización, de una calidad aceptable.
Por suspuesto que aquí preferimos el hecho en casa, pero en el mercado cada vez tienen más éxito estos refrigerados.
Para experimentar probad con esto. Pero no todo a la vez, sino algo nuevo en cada receta y así comprobáis si os gusta:
-Añadir apio blanco o manzana verde a la mezcla de verduras.
-Sal de apio, comino o curri en pequeñas proporciones.
-Crostones de pan al curri, al apio o al comino.
-Tropezones de apio blanco y manzana verde. Incluso de melón, fresa o cereza.
-Aliñar con aceite, sal, pimineta y crema de Módena una vez servido en el cuenco.
-Para "mallorquinizarlo" romper unas Quelys dentro a modo de tropezones.

sábado, 26 de junio de 2010

Kill-Bibs III. La escabechina.


Cual Uma Thurman enfundada en su elegante mono amarillo de asesina Ninja se enfrentó el viernes por la noche a una horda de criaturas marinas de aguas profundas cercanas a Finisterre. A ritmo de “Don´t let me be misunderstood” de Santa Esmeralda se preparó para su exhibición.
Fue justo y les soltó las gomas que aprisionan sus garras; “Así se podrán defender” pensó mientras se concentraba machete en mano. Fue inútil. La rapidez y certeza en sus movimientos hicieron que cualquier intento de defensa o escapatoria por parte de las alimañas fulera rápidamente impedido a causa de un fulminante machetazo.
Sin estridencias ni gritos innecesarios, sin aspavientos ni movimientos decorativos acabó con todas ellas.
La imagen final resultó apocalíptica: restos de colas, cabezas y pinzas moviéndose sobre un baño de sangre, huevas y agua de mar que sin rumbo vagaban desconociendo su trágico e inmediato final en los fogones.
Menos mal que al final las cocinó y nos las comimos. Tuvieron un digno final.

Como buen yakuza dijo que quería que respetáramos su anonimato. No publicaré su cara.

Felicidades Bibi.
Os perdisteis el espectáculo Marco y Bata.

jueves, 24 de junio de 2010

Centrolophus Niger.

Después de hablar con varios entendidos en el tema no he podido aclarar cómo se conoce (o cómo se llama) realmente este pescado en Mallorca.
Lo probé por primera vez en Can Carrossa, donde uno de los mejores cocineros mallorquines, Joan Abrines, lo prepara de forma excelente. Allí en varias ocasiones lo he disfrutado en carpaccio, a la plancha y al horno. Y es que Abrines es un enamorado de este pescado. Como dice mi mujer: "A este paso nos lo pone un día de postre".
Ser un admirador del "Negrito", como él lo llama, es de lo más inteligente. Es un pescado de profundidad, se alimenta de gambas, calamares y cangrejos, su carne es blanca, tersa, firme y sedosa, la textura recuerda al marisco o al mero, su sabor es suave, profundo y muy delicado, y su precio es más que asequible. Hoy mismo lo he pagado a 7,80 euros en el Mercat d´Inca (Peix Can Mateu) donde me han explicado que también se le conoce como "Carboner" (carbonero) y que en Mallorca se puede pescar casi todo el año aunque, en su puesto, es mejor encargarlo ya que no es un pescado muy popular; puede medir hasta metro y medio y los más pequeños superan casi siempre los 50 centímetros. He visto que en Andalucía se le conoce como "Romerillo" y en Galicia como "Peixe Negro".
En el fondo la denominación es lo de menos; lo fundamental es que tenemos a nuestro alcance verdaderas joyas gastronómicas que, por razones que no vienen ahora al caso, no consumimos. Un pescado de estas características y a este precio es una ganga y una oportunidad para disfrutar de comer y cocinar buen pescado. Porque, seamos sinceros, todo el mundo sabe cocinar bien con una lubina de mar, pero si invertimos algo de tiempo en el mercado y en la cocina recibiremos gratas sorpresas.

Hoy he cocinado la mitad a la plancha, crudito por el centro; le he quitado la piel ya que es un tanto dura y rugosa (algo malo debe tener). La otra mitad la he congelado. Quizás la haga a la barbacoa... ya veremos.
Celler Ca'n Carrossa. Carrer Nou, 28. Lloseta. Mallorca . Tel: 971 514 023
Peix Can Mateu. Mercat Municipal d´Inca. Tel: 871 910 397.







Orgulloso de su género.






Preparado para la plancha o para la barbacoa.



lunes, 21 de junio de 2010

Gamba Roja de Sóller (o de otro sitio).



Como la canción del verano ya está aquí la reina de las mesas. De Sóller o de Andratx, da lo mismo. Exquisita, preciosa y carísima. Sin duda algo que echaremos de menos cuando se agoten los caladeros del norte de Mallorca.
Ya los romanos, maestros en casi todo, apreciaban su sabor y su elegancia consumiéndola como entrante y utilizando sus cabezas para la elaboración del famoso “Garum”, una salsa que resultaría incomestible a nuestros industrializados paladares actuales.
Suelen habitar en fondos arenosos de 100 a 400 metros de profundidad y son animales más bien nocturnos; duermen durante el día y salen de la arena al anochecer para alimentarse hasta bien entrada la mañana. Se capturan en mayor medida hembras (en una proporción de 70 a 30) ya que los machos suelen encontrarse en profundidades mayores.
Se desplazan dependiendo de la temperatura del agua; en invierno buscan aguas frías y en verano calientes (supongo que será debido a su forma de reproducción).
Son ricas en proteínas (21% de su peso total), bajas en grasa (no más del 5%) y unas 100 calorías por cada 100 grs además de ricas en vitaminas B y E y minerales como el fósforo, calcio y hierro. Hay que decir que también proporcionan colesterol (algo negativo deben tener).

No es este un blog de recetas, pero no me resisto a dar un consejo de preparación.
Espero que todos estemos al corriente de las formas de preparación clásicas. Así, según su tamaño, las prepararemos de formas diferentes. Las más pequeñas enharinadas, fritas en abundante aceite coronadas con perejil picado y comidas enteras… cabeza y todo.
Las medianas salteadas con ajo y perejil picado (hay quien las flambea con brandy). Las más grandes al sal, barbacoa, a la plancha, etc.
Y aquí viene el consejo: cuando consigamos unas grandes y muy frescas prepararemos un Carpaccio con vinagreta de las cabezas:

- Separamos las cabezas y pelamos las gambas retirándoles y desechando el intestino. Fileteamos con cuidado las colas y las disponemos de forma elegante en un plato que habremos enfriado previamente en la nevera o congelador.
- Dispondremos las cabezas en un mortero (hay quien primero las pasa por la sartén) y chafándolas haremos una vinagreta según nuestras preferencias. Limón para los de paladar menos sofisticado y vino blanco o cava para los más finolis (nunca vinagre ya que las estropearía), aceite, sal y pimienta negra. De esta forma extraeremos todo el aroma y esencia de las cabezas del animal.
- Dispondremos esta vinagreta previamente colada por encima de las colas fileteadas y acabaremos con perejil picado.

De esta forma disfrutaremos realmente del sabor esencial de una gamba, de su delicadeza y de su auténtica textura.

Otra opción es en tártaro. Aquí cada uno que aplique su fórmula. Yo recomiendo utilizar un puntito de wassaby (algo bueno nos habrá dejado tanto restaurante japonés).

Hábitat natural de este tipo de gamba. Fuente: http://www.pescaderiascorunesas.es/

lunes, 7 de junio de 2010

Así cualquiera.


Creo que mi frutero hace trampas.
Riega sus sandías con agua azucarada.
Así cualquiera.

S´Hortolà. Producció Pròpia.
Mercat Municipal d´Inca.
Mercat de L´Olivar. Palma de Mallorca.
Tel: 971710794.

miércoles, 2 de junio de 2010

Tradicional.

Como siempre, en bolsa de plástico y con la tradicional goma para cerrarla. El envase exterior de cartón debe ser temporal... cosas del marketing.

De los escasos sabios consejos que recibí cuando comencé a trabajar en eso que en Mallorca llamamos "en turismo" fue uno que me dio un camarero veterano y que recuerdo con especial cariño:
"Nunca te bebas un Laccao directamente de la botella"
Tenía su explicación. El Laccao (un batido de chocolate elaborado por la empresa lactea mallorquina Agama) estaba hecho de leche, azúcar, chocolate y nada más; debido a la exposición al calor podía fermentar y su sabor resultar muy desagradable, cosa que si no lo vertías en un vaso no notabas hasta después del primer trago. En la botella del Laccao se podía ver el color blanquecino de la leche, el oscuro del caccao en el fondo y, justo al borde del cuello, esos posos de nata blancos y densos que certificaban la calidad de la leche utilizada. Al mover con fuerza la botella todo se mezclaba y daba como resultado un gran batido que, tanto frío como caliente, tenía un sabor inconfundible y natural. ¿Quien no recuerda las decepciones sufridas al probar un batido embotellado de otras marcas en la península y, acto seguido, añorar nuestro mallorquín Laccao igualándolo a la sobrassada?
Viene todo esto como reflexión acerca de cómo han cambiado nuestros productos tradicionales industriales. Los Laccaos de ahora no se separan, tienen un color uniforme sin degradados de chocolate que además no podemos comprobar ya que vienen envasados en opacos bricks, no tienen nata, su sabor se ha vuelto estandarizado y ya se pueden beber directamente de la cañita sin estar expuestos a desagradables sorpresas.
De la leche Agama mejor no hablar. Recuerdo las botellas de cristal que dejaban cada mañana en casa de mi bisabuela. Creo que nunca he disfrutado tanto con un producto industrial.
Las tradiciones no son sólo los bailes, canciones o recetas populares, los productos industriales de una región también son algo que se debería conservar como tradición. Los sabores y recuerdos que estos nos proporcionan son viajes al pasado impagables que no debemos echar a perder. Nadie se acuerda ya del polo de menta de La Menorquina o del refresco de piña Miret y eso es perder una tradición.
En este sentido la empresa de "Galletas marineras" Gori de Muro sí está conservando sus productos y, a pesar de haber cambiado sus formas de producción o distribución, sus productos mantienen ese sabor auténtico y tradicional que hacen que al probar una de sus galletas nos sintamos ligados a ellas como a una canción escolar o a un paisaje de nuestra infancia.
Últimamente he probado una de sus nuevas variedades, las galletas al romero, y están exquisitas; son el claro ejemplo de que se puede innovar, variar e incorporar nuevos productos sin perder el norte (o el rumbo en este caso).

martes, 25 de mayo de 2010

Constatación de la locura.



"Cada día 3.500 cerdos viajan desde otros países de Europa a España, y ese mismo día otros 3.000 cerdos hacen el viaje inverso. Los kilómetros que recorren muchos de los alimentos que consumimos arrastran absurdos como éste y también numerosos atropellos..." Así reza el comienzo de la contraportada del libro "LO QUE HAY QUE TRAGRAR" de GUSTAVO DUCH (ed. Los libros del lince, colección: El Rojo y el Negro. Barcelona 2.010).

Empezamos bien.

A lo largo del libro nos va dando detalles, cifras y datos de la locura en que se ha convertido el comercio agrícola y alimentario mundial en los últimos treinta años, llegando al estado actual de insostenibilidad total.
Las cifras son de escalofrío, basta unos pocos ejemplos para tener una idea de la dimensión de esta catástrofe agraria y alimenticia que se está produciendop en el siglo XXI:

-Para producir 1 Kg. de carne vacuna se necesitan 7 litros de petróleo.

-Para producir 1 Kg. de pollo, 3.000 litros de agua.

-Con 1 hectárea cultivada se podría alimentar a 20 personas, pero tan sólo a 2 cabezas de ganado.

-La soja transgénica supone el 92% del alimento del ganado mundial. En Brasil se han destinado más de 19 millones de hectáreas a dicho monocultivo, lo que supone una extensión aproximada a 20 veces el tamaño del País Vasco. En Argentina y Paraguay la mitad de su producción agraria total es soja transgénica.

-Las grandes granjas de ganado vacuno compiten en emisiones de CO2 con las chimeneas de centrales eléctricas debido a los gases que emiten los animales durante la digestión.

Más datos:

-La deforestación previa a los monocultivos de soja en Argentina es de unas 300.000 hectáreas al año. Los herbicidas empleados en ellas exterminan cualquier forma de vida vegetal que no sea la soja transgénica, afectando incluso a las vidas humanas y pudiendo producir enfermedades, así como malformaciones fetales, abortos y partos prmaturos.

-La empresa conservera española "Calvo" es la cuarta en capturas de atún a nivel mundial. Tiene 11 barcos con banderas de conveniencia faenando con redes de gran capacidad en suramérica, de la misma forma que plantas de elaboración. Un trabajador de la planta de El Salvador puede cobrar unos 200 dólares mensuales con jornadas de hasta 11 horas diarias; uno de Brasil no llega a los 600. En 2005 "Calvo" facturó más de 350 millones de euros.

-Se necesitan 6 Kg. de pequeños peces para alimentar un salmón y conseguir 1 Kg. de su carne. En Chile el 100% de la pesca de sardinas y anchoas se destina a las granjas de salmones para su alimentación. Los chilenos ni las conocen.

-En 2009 en Brasil se rescataron de la esclavitud a casi 700 trabajadores en diferentes explotaciones de caña de azúcar destinada a la producción de etanol.

¿Álguien quiere más datos? Seguimos...

-En Indonesia el biocosbuntible se produce con palma aceitera. Desaparecen bosques para cultivar esta planta a ritmo de 3,8 hectáreas anuales, la superficie total de Cataluña.

-Los fondos de inversión mundiales están haciendose con derechos de hasta 99 años de duración de explotaciones agrarias de grandes dimensiones. Daewoo Logistics, por ejemplo, lo ha hecho en Indonesia por 1,3 millones de hectáreas, más o menos la mitad de la superficie de Bélgica.

-Los ingredientes necesarios para hacer un yogurt de fresa en Europa deben recorrer la friolera de hasta 8.000 Km. desde su origen hasta la planta de producción, cuando, en la mayoría de casos, se podrían producir en un radio de no más de 70.

Ya no más por favor, no puedo más!!!

Todo esto se traduce en la degradación de los cultivos, la sobreexplotación de los terrenos, la expropiación de tierras a agricultores nativos y la dependencia del petróleo para gestionear las grandes explotaciones agrarias debido a la gran necesidad de maquinaria agrícola que precisan.

¿Una locura, verdad?

El libro, además de cifras, cuenta también historias (tragedias) personales y familiares de agricultores que se han quedado sin sus tierras, madres que ya no pueden alimentar a sus hijos, ríos envenenados por herbicidas, jóvenes obligados a emigrar para convertirse en esclavos,... y todo esto en el siglo XXI.

Personalmente me produce vértigo esta situación. La indefensión de las gentes de estos países y la nuestra para ayudar es inquietante. La masificación y estandarización de los productos agrícolas y alimentarios hace que éstos se conviertan en un producto más de mercado. Nosotros, como consumidores, tenemos muy poco donde escoger, la agricultura ecológica no es muy popular ni puede abastecer a la mayoría de familias; nadie va a comprar con una lupa ni está tan informado para conocer al detalle la procedencia de los productos.

El libro es desolador por dos razones: por lo que cuenta y por no dar soluciones. Quizás no las haya.

Para los que crean que la esclavitud agraria es un problema de países subdesarrollados les recomiendo que se den una vuelta por el "mar de plástico" de Almería donde son explotados por un mísero salario de unos 450 euros mensuales inmigrantes, muchas veces ilegales, llegados en cayucos para que así en Holanda tengan tomates en Diciembre a un precio inferior a los 2,50 euros.


Antes (1974) y Despues (2004) en Almería.

El Mar de Plásticos de Almería.

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